Irene Villa, fiel a su cita en el Descenso del Sella: «me sigue apasionando cada año porque une dos facetas que no hemos de descuidar: deporte y diversión» 

 

 

 

Niños realizando ejercicios de terapias asistidas con caballos organizadas por la Fundación Irene Villa

Irene Villa ha participado un año más en el ya tradicional Descenso del Sella en piragua Adaptado. Una cita ineludible en el calendario de la deportista: «Son muchos Descensos del Sella los que llevo y me sigue apasionando cada año porque une dos facetas que no hemos de descuidar: deporte y diversión».

 Irene llegó a Asturias para participar en la prueba acompañada por su madre, María Jesús González, y de su hermana, Virginia Villa. Pero sin duda, la gran novedad de este año es que por primera vez, Irene estaba acompañada por sus tres hijos: «Ha sido un Sella sumamente especial porque ha sido el primero de mis 3 hijos». Una oportunidad para que toda la familia disfrutara de un fin de semana de naturaleza, deporte y gastronomía en un marco incomparable como es el río Sella en Asturias.

Irene realizó los 10 kilómetros de la prueba que sirven como entrenamiento y disfrute para los 140 deportistas que participaron en esta edición del descenso. Peró, además, Irene también tomó parte en el tramo de 5 kilómetros de competición, donde se clasificó como la primera mujer en la meta dentro de la categoría «A» de la competición. 

 

Uno de los niños hace una coleta con las crines de uno de los caballos ayudado por David Martín, propietario de la finca.

Pero más allá de lo puramente deportivo, el fin de semana del Descenso del Sella es una oportunidad de practicar deporte y solidaridad. Como la propia Irene nos comentaba al terminar la prueba, «Desde pequeña, mi filosofía de vida es exprimir cada experiencia, afrontar cualquier problema con una sonrisa y ayudar a quien se cruza en nuestra camino. Justo lo que hemos vivido este fin de semana en Arriondas».

La Fundación Irene Villa lleva varios años acudiendo a esta prueba que organiza la Fundación También. Aportan deportistas con discapacidad que quieren enfrentarse y superar nuevos retos y, además, se encargan de toda la organización y voluntarios que ayudan y que hacen que todo esté preparado en las condiciones ideales. «Cada año  compruebo cómo llena tanto a los usuarios de piraguas adaptadas como a los voluntarios.  Para muchos supone un antes y un después en la vida.
Los voluntarios aseguran que van a ayudar y terminan diciendo que los ayudados han sido ellos. Vuelven a casa valorando más sus vidas».

Un fin de semana de deporte adaptado e inclusivo, de solidaridad, de superación y de diversión. Todos los ingredientes necesarios para una jornada inolvidable de las que tanto nos gustan en la Fundación Irene Villa.

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